Me gustaría compartir con todo aquel que me quiera escuchar, en este caso más bien leer, un hecho que me ocurrió hace tres días en el aeropuerto de Noain – Pamplona.
Viajaba con mi novio de vuelta Pamplona desde Barcelona, tras pasar allí un agradable puente, volvíamos de lo más relajados. Antes quizás es preciso aclarar que tenemos 23 años, igual eso fue la fuente del problema. Bueno, como iba diciendo, volvíamos en un mini avión de Iberia desde Barcelona. Fue un vuelo de lo más agradable, no hubo turbulencias y para colmo Iberia nos invito a bebida, frutos secos y pequeños bocadillos, cosa curiosa ya que las compañías aéreas decidieron recortar gastos (en su día dijeron algo así que por una aceituna por pasajero se ahorraban no se cuantos millones) así que os podéis imaginar lo contentos que estábamos.
Tras el aterrizaje esperamos a que bajase todo el mundo porque el pasillo era realmente minúsculo y los pasajeros tenia verdadera prisa por bajar. Nos quedamos con una señora que viajaba con su bebe de mese, mi novio muy amablemente le ayudó con las mantas y alguna otra cosa que llevaba porque la mujer no podía con todo. Al bajar del avión esperamos a que la mujer montase la silla con ayuda del personal de pista y entonces fue cuando ocurrió. Una azafata salio y dijo que faltaba un chaleco salvavidas del avión, que lo teníamos nosotros porque era de nuestro sitio, un hombre con cara de pocos amigos se nos acerco y nos dijo si nos lo habíamos llevado, contestamos que por supuesto que no, que si quería podía revisar la mochila y el bolso que llevábamos encima. No nos dijo nada.
Pasamos a la sala dónde se recogen los equipajes, mientras esperábamos con los demás pasajeros a las maletas un guardia civil pregunto si alguien se había llevado un chaleco del avión. La gente contesto que no y otros no contestaron. Cogimos mi maleta. Salíamos ya para fuera y yo sentí la acuciante necesidad de ir al lavabo, deje a mi novio esperando con todo el equipaje, y cuando salí me lo encontré franqueado por dos guardias civiles. Que nos iban a mirar el equipaje por la cinta.
Fuimos hasta allí, salio un Guardia civil andaluz y de lo mas borde, Pusimos el equipaje en la cinta, y por lo visto no les convenció. Así que sin ningún tipo de amabilidad nos mandaron entrar en un cuarto, el tío se puso guantes (vamos, el sueño de cualquiera, ¿no?). Y que no se me olvide su frase hacia mi pareja: “¿lo has cogido o no? Dímelo, porque si me estas mintiendo va a ser peor para ti”. Por lo visto no hay presunción de inocencia.
Con brusquedad y bordería nos pidieron que vaciásemos el bolso, la mochila y la maleta, que como le dijimos venia de la bodega de equipajes, pero el colega nada, que la abriésemos. ¿Sabéis lo que es estar en un cuarto de 4m2 con dos guardias civiles, tú y tu novio, sin haber hecho nada, con todas tus cosas desperdigadas por ahí, con un tío desagradable, con unos puñeteros guantes revolviendo entre tu ropa y tus cosas, buscando un puto chaleco salvavidas? Y que tú no has cogido el puto chaleco, es más, no sabes como es un puto chaleco porque nunca haces caso a las explicaciones de la azafata.
Y ahí no termina la cosa, que tras revolverte todo, el simpático personaje sale de la habitación y dice: “Recojan todo”. Espera espera, ¿como que recojan todo? ¿Y ya está? ¿Por ir de verde tiene derecho a tratarte como una mierda? Encima no puedes decirles nada porque son la Autoridad. De tanta rabia acumulada y de la impotencia de saber que no puedes hacer nada, me puse a llorar. El agente volvió y entonces sí que estaba amable “¿quieres un vasico de agua? NO, quiero recoger mis cosas y largarme a mi casa lo antes posible, gracias.
Al salir del control policial nos cruzamos con las azafatas de nuestro avión (las que nos habían acusado injustamente) y no vayáis a pensar que pidieron disculpas, no, lo primero no es el cliente, que va. Lo único que dijeron fue que lo habría cogido otro pasajero o que no estaría durante el viaje. ¡¿Cómo?! ¿Me habéis registrado hasta la maleta que venia de la bodega, y encima igual hemos viajado sin el maldito chaleco? Increíble, que queréis que diga, pero vivimos en un mundo que una pareja joven, quizás por tener 23 años y ser navarros (ya que la mayoría del pasaje iba trajeado y eran de fuera), se les puede acusar sin razón, como quedo demostrado, se les puede tratar sin respeto ni consideración, violar su intimidad, porque para mí, mi maleta, es mi intimidad y no se merecen ni unas disculpas por parte de nadie.
Lady Halcón